Weaving Mothers

Se adentran en el monte, tal como lo hicieron sus abuelas, con machetes en mano para recolectar hojas de palma y chaguar. Lo hacen con respeto profundo: toman solo lo necesario, observando la edad y la salud de cada planta. Miran, se conectan, piden permiso y dan gracias. Cada pieza que tejen es única, cada trenza pausa y respira a su propio ritmo. En cada tejido entrelazan el pasado sin perder el presente. Con cada creación fortalecen su resiliencia, afianzando los lazos que las unen a sus ancestras y que sostienen a sus familias.
Hoy, el proceso creativo de estas mujeres artesanas es revolucionario. Se eleva en contraste radical con la dinámica económica impuesta en la provincia, que exige altos volúmenes de producción y un uso excesivo de los recursos naturales. Sin embargo, la deforestación y las políticas negacionistas amenazan su herencia cultural, su memoria tecnológica y el equilibrio ecológico de los recursos que utilizan. Estas hábiles testigos del cambio tecnológico abrazan la historia y la cultura que corre por sus venas. Con cada tejido no solo sostienen la resistencia de su pueblo, sino que también generan ingresos para sus comunidades y familias.
Cuando una mujer Qom trenza, está contando una historia. Aprende de su madre, quien a su vez aprendió de su abuela, a observar el patrón que se forma entre sus dedos. Sigue los movimientos y descubre su historia, compartiéndola a través de sus artesanías. Hay una naturalidad fluida en su tejido, un patrón intrincado que parece reflejar sus propias vidas. Si quieres conocer la vida de una mujer Qom, no le preguntes nada: solo obsérvala tejer.
